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BIOGRAFÍAS

Juan A. Dominguez (1876-1946)

El profesor Juan Aníbal Domínguez nació en Salto Argentino, Provincia de Buenos Aires, el 21 de mayo de 1876. Falleció en la Capital Federal el 18 de octubre de 1946. Sus restos descansan en la bóveda familiar en el cementerio de la Recoleta.

Cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas como estudiante de Medicina; cambió por Farmacia donde obtuvo el título de farmacéutico en 1896, y el de doctor Honoris Causa, otorgado por el Consejo Superior Universitario, el 19 de septiembre de 1919. Fue miembro de número en la Academia Nacional de Medicina. A su muerte ocupó su
sitial Nº 30 uno de sus biógrafos, el doctor en química Venancio Deulofeu.

En 1898 y 1899 fue jefe de trabajos prácticos en la cátedra de Química cuyo titular era el eminente profesor Pedro N. Arata, tal vez inspirador de Domínguez en su vocación por la Fitoquímica.

Fue en 1898 cuando comenzó a formar su herbario particular. En 1899 partió de Buenos Aires por un lapso de diez meses. Bosques, pampas, valles y montañas, con su

En su paso por Córdoba trabó relación con el destacado botánico alemán Federico Kurtz, quien lo orientó en el arte de herborizar, y quien clasificó las colecciones que Domínguez había reunido en su viaje. Este encuentro fue el punto de partida del herbario del Museo de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires y actual Museo de Farmacobotánica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica y que se identifica internacionalmente con la sigla BAF (Buenos Aires Farmacia).

A lo largo de su trayectoria desempeñó variadas actividades científicas y docentes, algunas dignas de destacar: en 1909 estuvo a cargo de la cátedra de Química Analítica. En ella propuso a Luis Rossi como ayudante, esto quizá marcó el inicio de la brillante carrera de Rossi.

En 1910 reemplazó al doctor Angel Gallardo, profesor de Zoología en la Facultad de Ciencias Médicas.

En 1913 fue nombrado profesor titular de Farmacognosia, al retirarse el doctor Juan A. Boeri.

El 22 de octubre de 1918 el Poder Ejecutivo designó a Domínguez en el cargo de presidente de la comisión para el estudio de la flora argentina. Integraban esta comisión Angel Gallardo, Eduardo Holmberg, Cristóbal Hicken y Angel Lillo.

En 1919 Domínguez fue designado profesor de la cátedra de Farmacología Argentina y Fitoquímica, curso obligatorio para acceder al doctorado en Bioquímica y Farmacia, creado ese año. Este curso reemplazó al curso especial de Botánica, implantado dos años antes con carácter transitorio, y que estaba a cargo de Cristóbal M. Hicken.

Volcó en sus numerosas publicaciones científicas las experiencias obtenidas en sus ininterrumpidas observaciones e investigaciones.

Comenzó en 1900 con el estudio Farmacológico de la goma llamada brea y siguieron entre otras: Notas sobre Tagetes glandulifera Cehr. (1901). Estudio micrográfico de medicamentos simples de origen vegetal (1902); incluye 80 preparados con su descripción. Datos para la Materia Médica Argentina (1903), obra que fuera distinguida, aún inédita con el premio Félix de Azara en 1901 y la Serie de Trabajos del Museo de Botánica y Farmacología, sobre investigaciones fitoquímicas en plantas indígenas y naturalizadas (1904 a 1939).

Su labor constante traducida en trabajos originales e inéditos condujo a la publicación de su obra maestra, Contribuciones a la Materia Médica Argentina en 1928; en esta obra además de conocimientos científicos y empíricos, incluyó abundante información sobre los investigadores de la época de la conquista y colonización de América, crónicas de sus viajes y datos sobre la medicina aborigen. Esta obra mereció el Primer Premio Nacional de Ciencias.

La brillante actuación de Domínguez en las investigaciones fitoquímicas se troncharon en 1929, a consecuencia del accidente que tuvo al rodar con su caballo. Al reanudar su producción intelectual volcó su talento en conferencias y artículos sobre conocimientos de la medicina folklórica y plantas vinculadas a costumbres aborígenes sudamericanas: Propiedades Farmacológicas del Caa-pi o Ayac- huasca, Notas del Folklore Americano, El Pichi y la Hualtata, El Yara Chucchu o Quina y sus alcaloides en el tratamiento del paludismo, entre otros.

En 1937 y 1938 publicó dos trabajos relacionados con la medicina aborigen americana en colaboración con el doctor Ramón Pardal.

Pasó sus últimos años al frente de la Comisión Honoraria de las Reducciones de Indios. El 11 de octubre de 1946 recibió su última distinción, la de Profesor Honorario.

Sus desvelos por el conocimiento de la flora medicinal y autóctona americana no sólo se traslucen a través de sus estudios fitoquímicos, sino también por la creación y desarrollo del Museo de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas.

En sus comienzos el Museo fue modesto; estaba instalado en la llamada Sala de Grados de la Facultad. Bajo la presidencia del General Roca, y por gestiones del diputado y profesor Angel Mujica se instaló en el primer piso del edificio que hoy ocupa la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.

En 1904 el Dr. Enrique Parodi donó al Museo las colecciones botánicas que pertenecieron al profesor Domingo Parodi.

Posteriormente se incorporaron los herbarios de Hassler y Rojas, del Paraguay; los de T. Stucker, con las Gramíneas determinadas por Hackel; de la provincia de Buenos Aires, el herbario de J. F. Molfino; los herbarios de Bodenbender, de Galander, de Kurtz, de Fries; el material herborizado por Venturi; el colectado por el ayudante M.S. Pennington, quien fue enviado a Tierra del Fuego por el Museo en 1903; y la colección de Dussen, entre otras.

Entre las colecciones botánicas incorporadas al Museo, durante la dirección del Dr. Domínguez, se destaca la de drogas vegetales, en su mayor parte autóctonas. Están presentadas en envases adecuados y clasificadas, con las pertinentes referencias. Para esta tarea se contó con la eficaz colaboración del profesor José F. Molfino desde su incorporación al Museo, en 1917.

La colección de maderas, en su mayoría troncos de especies forestales argentinas, es considerada una de las más completas del país.

También se incorporaron interesantes colecciones de diversa naturaleza, tales como las de la Materia Médica Americana, estupefacientes, etnográficas, zoológicas, mineralógicas y paleoantropológicas, parte de estas últimas provenientes de la colección de Florentino Ameghino.

El archivo personal de Amado Bonpland (cartas, colecciones entomológicas, etc.) de valor histórico notable, fue donado por su nieto en 1905. De este archivo, los manuscritos son tema de particular interés. Constituyen un material inédito, hoy fuente de consulta de investigadores del país y del extranjero.

Otra de las preocupaciones de Domínguez fue la biblioteca, básicamente formada con libros donados o logrados por su mediación; incluye obras clásicas, entre ellas algunas de incalculable valor y que actualmente forman parte de su legado.

En las primeras décadas del siglo estuvieron vinculados a la actividad del Dr. Domínguez y del Museo personalidades de la talla de L. Hauman, C. Hicken, E. Hassler, P. Regnier, E. Rothlin y C.C.Hosseus.

"Los precursores de la Farmacobotánica", por José L. Amorín

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